¡Qué glorioso!

¡Qué glorioso y santo y grande

Es tener en los cielos un Padre!

Un Padre justo, un Padre bueno,

un Padre lleno de ternura

que me cobija en su regazo de perdón.

Un Padre manso, un Padre santo,

un Padre inocente y puro,

un Padre suave,

un Padre dulce como miel.

2008 © San Pablo Comunicación SSP