El mundo es pequeño para mis deseos

Cuando sientas que el amor de Dios

llama a tu puerta,

y ves que tu vida un giro da,

nunca te arrepientas.

 

Mírate, no te quedes ahí parado,

da algún paso, decídete.

Ya verás, esto merece la pena,

en la vida no hay nada mejor.

 

El mundo es pequeño para mis deseos,

no temas nunca abrir tu corazón.

Siente que él es tu hermano,

tiéndele la mano

y sigue los caminos del Señor. (Bis)

2008 © San Pablo Comunicación SSP