Yo, sólo para Dios

La niña que educaste

con mucho, mucho amor,

que en todo obedecía

y nunca dijo no.

Esa niña de ayer,

por fin se transformó

y hoy soy la mujer

que contesta que no.

 

Yo, sólo para Dios. (bis)

 

Ya, madre, no tiembles,

no te apenes por mí,

la vida que hoy elijo

sé que es para servir.

Aquella débil llama

que sentía al rezar,

fue llenando mi alma

y ahora es un volcán.

 

Yo, sólo para Dios (Bis)

Es el amor que siento,

el más grande y mejor.

Yo, sólo para Dios.

 

Él es mi amor más grande

y ama por los dos.

 

Yo, sólo para Dios.

2008 © San Pablo Comunicación SSP