Amigos en el Señor

De fuego y de viento,
ligeros de equipaje,
el corazón ardiendo en cada huella.

De viento y de fuego,
tejidos por la aurora,
el corazón volcado a las fronteras.

Teniendo los ojos puestos
cada jornada primero en Dios.

De noche y de día,
discípulos humildes,
queriendo parecerse a su maestro.

De día y de noche,
abriendo nuestros brazos,
para abrazar el mundo y su misterio.

Teniendo los ojos puestos
cada jornada primero en Dios.

Amigos en el Señor.
Convocados, aunque pecadores.
Con la cruz como luz del camino.
Servidores de una gran misión.


De realidad y sueños,
sabiéndonos pequeños,
haciendo nuestra vida toda a todos.

De sueño y realidad,
fijando siempre el rumbo,
a todas las fracturas de la tierra.

Teniendo los ojos puestos
cada jornada primero en Dios.

2008 © San Pablo Comunicación SSP