Desolación

Se acerca la noche y yo
te pido que no me abandones, Señor,
tu aliento que me despertó con el sol
inunde mis dudas de paz.
Y cuando crea que no puedo más,
que el tiempo me pesa
y se marcha sin más,
tu voz que un día mi alma escuchó
me ayude a no abandonar.

Te debo mi vida,
tu ritmo de amor late en mi corazón.
Lo que tú me diste
yo te lo devuelvo que no muera en mí.
Venciendo mis miedos,
te ofrezco, Señor, mi voluntad.
Me basta tu gracia,
me basta la paz y el amor que me das.

Porque creo que no sé esperar,
que el tiempo me pesa
y se marcha sin más,
que todo empezó con gran ilusión
y ahora no sé continuar.
Y aunque me canso de tanto luchar
y el frío esta noche me hace temblar,
espero la luz de tu aliento creador
que aparte esta desolación...

Y que tus manos me den el calor
para levantarme y acercarme a ti,
Señor.

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