Hijos de la Iglesia

Testigos de una vida sin fronteras,
cantamos todos una misma fe;
sembramos de alegría en esta tierra,
nos une el mismo Espíritu de ayer.

Signo de esperanza,
en el corazón,
fuerza de la Iglesia;
vive en mí, Señor.
Signo de esperanza,
fuente de la paz,
en tu cruz nos salvas
y tu amor nos das.


Hoy la levadura fermenta todo el pan,
ciudadanos del cielo y de tu luz,
somos los testigos llevando libertad
y en el cuerpo las señales de tu cruz.

Si vivimos del Espíritu,
nos da fuerza el sembrador,
la semilla se reparte
y da fruto en su sazón.

Somos hijos de la Iglesia,
los amigos del Señor;
escogió lo pobre y débil
y lo fuerte confundió.

Signo de esperanza...

Al partir el pan,
nos das tu corazón.
En tu vino nos ofreces el perdón.
Sacias nuestra sed
y el hambre al caminar,
en la Iglesia ofreces tu hogar, tu hogar.

Gracias te doy, Padre y Pastor.
Gracias Jesús por mi Cristo en la tierra.

Madre de Amor, con tu juventud
eres rostro de Dios, el aliento de la Iglesia.

María, la Iglesia; María, la Vida

2008 © San Pablo Comunicación SSP