Nada me separará

Nada me separará del amor de Dios
que me ha mostrado en Jesucristo.
Nada me separará jamás del amor de Dios
que me ha mostrado en tí, Jesús.


Si Dios camina con nosotros,
quién va a estar en contra nuestra,
quién nos podrá acusar.

Si Dios no nos negó a su Hijo
y lo entregó por causa nuestra,
quién nos podrá negar.

Nada me separará...

¿Quién podrá acusar a aquellos
que Dios mismo ha elegido,
si él los justificó?
Él, sentado a la diestra de Dios Padre,
sólo Cristo es nuestro intercesor.

Por eso cierto estoy que ni la muerte, ni la vida,
ni ángel ninguno, ni principado, ni lo presente,
ni lo futuro, ni el sufrimiento, ni la angustia,
ni el hambre, ni el peligro, ni la espada,
ni la muerte, ni la persecución
podrán separarnos de su amor.

Nada me separará...

Nada, nada, nada podrá apartarnos de su amor.
Nada, nada, nada, podrá apartarme de tu amor

2008 © San Pablo Comunicación SSP