Mi timbre de gloria

Ay de mí, ay de mí,
si no anuncio el Evangelio que Dios me confío.
Ay de mí, ay de mí,
si no anuncio el Evangelio que a mí me salvó.


I
Predicarlo no es para mi gloria,
es una necesidad,
Dios ha puesto un fuego en mi alma,
me ha confiado una misión.

II
Me ha llamado para ser su apóstol,
con frutos mi vida llenó
y no buscó recompensa.
Mi timbre de gloria es Jesús.

III
Me hice esclavo siendo libre
para que triunfe el amor.
Entre los débiles me cuento
para que escuchen su voz.

IV
Esto es más que una carrera
por un premio sin valor.
Que no se pudra tu corona,
que tu meta sea Jesús.

2008 © San Pablo Comunicación SSP