Gracias Señor por mil razones

A menudo te pedimos tantas cosas,
sin llegar a comprender que no es preciso tener más.
Hoy lo único que quiero ofrecerte
es mi vida en cuerpo y alma
como signo de humildad.
Y esperar…
En el silencio de la noche
cuando más se oye tu voz,
poder hablarte y ofrecerte mi sencilla oración.
Y esperar…
Que cada día mire al cielo y te pueda gritar:

GRACIAS,SEÑOR, POR MIL RAZONES
Y HÁGASE TU VOLUNTAD.

Pero estoy hecha de barro y necesito de tu pan.
Sin tu ayuda no hago más que naufragar.
Si me das tu luz, será más fácil comprender
lo que me pidas, oh Señor, yo lo voy a hacer
Y aceptar…
que el alma se llena de fuerza con la luz de tu verdad,
que si las cosas vienen mal, en tí debo confiar.
Y aceptar…
que sólo yo y con tu ayuda soy quien las puede cambiar.

2008 © San Pablo Comunicación SSP