Un solo Dios, una sola Palabra

Cuál es el color de tus ojos,
la lengua en que hablaste,
la verdadera Jerusalén.
Cuál es el tiempo del hombre,
cuál es la razón de pintarte mil caras.
Si a tu imagen diste la vida con tan sólo un soplo de tu amor,
por qué fabricamos un Dios de venganza,
por qué te anunciamos empuñando las armas.
Un solo Dios, y una sola Palabra.


HÁBLANOS, SEÑOR, SAL DEL SILENCIO DE TU SOLEDAD,
QUE OIGAMOS TU VOZ, QUE LLEGUE LA FUERZA DE TU AMOR,
DE TU BONDAD.
HABLANOS, SEÑOR, Y SÉ LA ESPERANZA QUE VENZA ESTE MAL
EN UN CORAZÓN, EN UNA RAZÓN,
UN SOLO DIOS, UNA SOLA PALABRA.

Dónde el camino hasta ti, Señor,
la Tierra y los mares
y tantos dones de tu Creación.
Dónde está el Dios de los pobres,
dónde los testigos de tu resurrección.
Si nacimos con la libertad para amar y dar la vida por Ti,
por qué te olvidamos, por qué te robamos
fabricando un ídolo de barro.
Un solo Dios, una sola Palabra.

No más guerras ganadas, banderas alzadas
usando tu nombre, Señor.
Un solo Dios, una sola Palabra…

2008 © San Pablo Comunicación SSP