Atráeme

Mi piel me anuncia que ya salió el sol,
sé que hay luz en mi entorno
pero por más que yo abro los ojos
no consigo ver.

Fueron la duda y mi falta de fe
las que me hicieron dejar el camino
y ahora me encuentro perdido, en tinieblas,
mendigo una ayuda, ¡socórranme!,
no puedo ver.

¡JESÚS, HIJO DE DAVID!
¡TEN COMPASIÓN DE MÍ! (2).
¿QUÉ QUIERES QUE TE HAGA?
¡MAESTRO! ¡QUÉ PUEDA VER!
¡JESÚS, HIJO DE DAVID!...


Subiendo a Jerusalén va Jesús,
oigo que es él quien se acerca.
Grito su nombre aunque todos me callan,
¡Jesús! ¡atráeme hacia ti!.

Haz que recobre la luz en mis ojos,
haz que mis pasos ahonden tus huellas,
dame escuchar en tu voz la promesa:
“¡Tu fe te ha salvado, ve!”... Yo...¡te seguiré!

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