Llena de gracia

¿Y cómo os diría yo lo que un ángel desbarata?. Fue como tener seguras las paredes de la casa y en un vendaval sin ruido ver que el techo se levanta y entra Dios hasta la alcoba diciendo:

- Llena de gracia, no me levantes paredes ni pongas muro a tu casa, que por entrar en tu historia me salto yo las murallas.

Si virgen, vas a ser madre, si esposa, mi enamorada, si libre, por libre quiero que digas: “he aquí la esclava”.

- He aquí la esclava, le dije. Y se quedó mi palabra sencilla, sencillamente en el aire arrodillada (2).

 

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