Ave María Purísima

Ave, María Purísima, sin pecado concebida

y engendrada en la gracia del Señor.

Ave, María Purísima, que engendraste a Jesucristo

en la fuerza del Espíritu de Dios.

 

El mismo Dios que hizo tus encantos,

llenó de luz y gracia tu esplendor,

y de esa luz prendida en tu regazo

nos diste a luz a Cristo, Luz de Dios.

 

Quiso el Señor ser carne de tu carne,

quiso el Señor mirarse en tu mirar,

quiso el Señor ser pobre en tu pobreza,

y quiso ser humilde en tu humildad.

 

Si el corazón que tu trajiste al mundo

fue un corazón que sólo supo amar,

es porque Dios te hizo tan perfecta,

que sólo en ti cabía la bondad.

 

2008 © San Pablo Comunicación SSP