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Hoy la pastoral juvenil no puede caminar de espaldas a la música

Maite López

Habla Ricardo Vargas, sacerdote y músico, que acaba de publicar su segundo disco “Versión original”. Escucha en exclusiva dos de sus canciones

Hace unos años se estrenó en el mundo discográfico con Quédate. Hoy vuelve a escena con una nueva producción que dará mucho que hablar: Versión original. Original de principio a fin. La selección de canciones (ajenas), que son de ésas que han marcado su camino de fe, es muy cuidada e incluye tanto temas populares como composiciones casi desconocidas de cantautores españoles y latinoamericanos.

Ricardo Vargas ha sabido recrearlas e interpretarlas con eso que en ámbitos religiosos suele llamarse “unción”: con intensidad, profundidad, sencillez y con pasión (mucha). Ha sabido rodearse de excelentes músicos (el equipo de Santafé Producciones), con quienes, en un excelente trabajo, ha dado forma a uno de los mejores discos de pop cristiano que ha visto la luz este año.

Escuchando este “original” disco, una llega a la conclusión de que el mensaje cristiano, dicho al abrigo de la buena música, convence mucho y a muchos.

Por gentileza de San Pablo Multimedia, en FAST puedes escuchar dos temas del disco:

Es una aventura

El Señor Dios nos amó

Encuentros de Música y Evangelización: una apuesta diocesana

Ricardo Vargas es un joven presbítero. Ejerce su ministerio en Valladolid poniendo un énfasis especial en la pastoral de la música. Además de componer e interpretar sus propias canciones, es el más directo responsable de los Encuentros de música y evangelización de Valladolid. A continuación te ofrecemos una entrevista realizada al respecto:

¿Puedes presentar en dos frases qué son las Jornadas de Música y Evangelización?

Una plataforma de evangelización desde el vasto campo de la música, abierto también a otras artes; un jugoso combinado de actividades varias (talleres, convivencia, oración, conciertos…) que ponen en juego el poderoso atractivo de la belleza del Evangelio, que sigue resultando tremendamente seductora, hoy como siempre, para el corazón del hombre.

¿Cómo surge la idea de organizar las jornadas de Música y Evangelización?

La iniciativa la tuvo en 2002 el que es hoy obispo de Coria-Cáceres, Mons. Francisco Cerro, que entonces dirigía el Centro Diocesano de Espiritualidad de Valladolid y era también Delegado de Pastoral Juvenil en esta diócesis. Convencido del inmenso potencial de la música como lenguaje para comunicar el evangelio, especialmente entre los jóvenes, se puso en contacto con una religiosa de la Consolación: la hna. Glenda. Fue ella la que dirigió la primera edición de estas jornadas, con una respuesta buenísima, lo que hizo pensar en comenzar este camino. Más tarde, a partir de la tercera, le cedió el testigo a Rogelio Cabado, junto con la Comisión de Música y Evangelización de la diócesis. Pues este año celebraremos ya la octava edición.

¿A quién van destinadas estas jornadas? ¿Han tenido buena acogida?

Pues a jóvenes, artistas, catequistas, profesores, y en general a toda persona interesada en la música como lenguaje de comunicación de la experiencia cristiana del amor de Dios y a los hombres.

¿Has encontrado dificultades a la hora de organizar estas jornadas? ¿Has tenido apoyo institucional?

Bueno, las dificultades normales de organizar un encuentro con variedad de personas invitadas y participantes, pero nada fuera de lo habitual. Si con “apoyo institucional” nos estamos refiriendo a aliento, apoyo moral y ánimo, sí.

¿Crees que la música puede aportar algo a la pastoral?

Bueno, yo más bien afirmaría que hoy “la parte del león” de la pastoral con jóvenes se juega en la música (entendiendo ésta en el amplio abanico de las realidades musicales: canciones con mensaje, orar con la música, conciertos de evangelización, etc.). Lo creo sinceramente, porque cada día constato con más claridad que de las pocas cosas a las que los jóvenes hoy se ponen, una de las más importantes (tanto por la cantidad de tiempo que le dedican como por la “calidad” que le otorgan en su orden de preferencias) es escuchar música. Si tú hoy invitas a un auditorio joven a asistir a una charla, la respuesta es exigua. Si les invitas a leer un libro “porque es muy bueno”, el porcentaje de acogida de la propuesta es similar. Pero prueba a subir un tema musical bueno en Internet e invitarles a descargárselo… ¡y prepárate a contabilizar descargas! Por no hablar de un rato de oración “a palo seco” comparado con un rato donde con la oración vocal y el silencio se alternan también canciones ajustadas al momento, y música.

Nuestra pastoral de las últimas décadas, hija de su tiempo, está muy apoyada en los libros. Ya sean catecismos, o libros de lectura espiritual, o una simple “hojita con un par de textos” que utilizamos para orar, para comentarlos, para reflexionar. Es lo propio de un momento en que la difusión de la cultura, la universalización de la educación (auténtico principio motor del progreso de la sociedad occidental moderna) iba íntimamente ligada a los libros.

En épocas anteriores esa pastoral se había servido en mayor amplitud también de la música cómo elemento de transmisión de una tradición viva: villancicos, cancioncillas, romances, etc.

Pero hoy nuestra cultura ha sufrido una revolución audiovisual que ha de tener también eco en nuestra pastoral. Y ahí la música, de nuevo vuelve a jugar un papel importante. En una canción, cierto, da tiempo a decir muchas menos cosas que en un libro, incluso que en un texto un poco extenso. Pero si las cosas son las importantes, la canción tiene la ventaja de que se repite una vez, y otra, y otra, y se va extendiendo a lo largo de los años, destilando el mensaje salvador que contiene.

En suma, que me parece que hoy la pastoral juvenil no puede caminar de espaldas a la música. Y en ese sentido, en el campo católico veo un déficit importante todavía en la música de evangelización. Tenemos bastante música –y muy buena, por cierto- de oración, de catequesis, etc. Pero el concepto de evangelización mediante un concierto-testimonio, ya sea en el pequeño salón parroquial, ya en el gran escenario en la plaza pública, nos queda aún un poco “novedoso”. Y lo mismo el consumo de ese tipo de música (CDs, mp3, etc.).

En ese sentido quiero romper una lanza a favor de dos iniciativas que me han sorprendido positivamente: la disponibilidad del fondo musical de San Pablo en iTunes y la creación de un portal con recursos cristianos para el móvil (www.apostoles.es). Creo que cosas como estas necesitamos muchas. Así que, ¡ánimo!

(Texto y entrevista de Maite López, directora del Departamento Multimedia de San Pablo)

Más información:



Fuente: http://revistafast.wordpress.com/2009/10/21/nuevo-disco-ricardo-vargas/

 

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