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El canto litúrgico

Antonio Alcalde

El canto litúrgico es uno de los medios más excelentes, eficaces y pedagógicos para la formación cristiana y litúrgica de toda persona y de cada asamblea y para la participación plena y activa de todo el Pueblo de Dios, de la que nos hablan los documentos conciliares. La profundidad del texto y el atractivo de la melodía hacen que el mensaje quede entrañado en lo más profundo de nosotros.

EL CANTO LITÚRGICO ES REPETICIÓN Y NOVEDAD.

El canto litúrgico, como el rito y la liturgia misma, es por naturaleza repetición, memoria, costumbre social y, a la vez, es novedad y actualización (1).

El pasado nos enseña con su pedagogía de muchos siglos. Nosotros podríamos seleccionar los cuatro o cinco cantos más específicos y representativos para cada tiempo litúrgico de entre todo lo que se ha compuesto en nuestra etapa postconciliar. Al escucharlos de nuevo cada año, estos cantos evocarían a la asamblea el tiempo en que estamos y la ambientarían en el espíritu de ese tiempo. Una vez terminado el tiempo, esos cantos seleccionados ya no se cantan más hasta el año siguiente.

En la música sagrada debemos distinguir la música litúrgica, ritual, de otras músicas religiosas que tienen su empleo preferencial en conciertos, recitales o en otros actos religiosos (reuniones espirituales, actos devocionales, catequesis, convivencias, etc.) fuera de la liturgia, es decir, con palabras de J. Baburés, debemos distinguir la música para cantar la fe en la liturgia de la música para cantar la fe en otro lado (2).

En nuestra sociedad, cada vez se escucha y hay más música, pero cada vez se canta menos colectivamente. Quizás sea la Iglesia con la celebración litúrgica dominical, uno de los pocos reductos que quedan en nuestra sociedad de canto colectivo, de canto comunitario. Al estar tan saturados de escuchar música por todos lados, al oír esos ritmos trepidantes y sonidos electroacústicos (radio, televisión...), ¿no tendríamos que reservar el espacio sagrado y el tiempo de la celebración para cantar/escuchar otras músicas, otros cantos, otros géneros y estilos musicales" No existe un género musical litúrgico que sea, fundamentalmente, colectivo, monódico, melódico y servidor del texto, aunque la Iglesia no desdeñe otros géneros musicales

EL CANTO LITÚRGICO ES ALGO VIVO

El canto litúrgico no es algo arrinconado, inmóvil, perdido en los polvorientos armarios de los coros de las iglesias. El canto litúrgico es algo vivo, dinámico y creativo. No es la partitura escrita, sino la interpretación por parte de la asamblea, coro o solista de esa partitura, la que la hace viva y le da timbre, color y expresión. Es como una misma sinfonía de L.V. Beethoven interpredada por diversas orquestas o dirigida por distintos directores. Cada uno de ellos le da vida, expresión y color, aunque la partitura sea la misma para todos. Pero un determinado canto, por muy bueno que sea, por muy logrado y aceptado, no hay que desgastarlo; no puede servir para todos los domingos o para cualquier tiempo litúrgico. Un canto será tanto más litúrgico y más evangelizador cuanto más fiel sea a su naturaleza, sentido y función litúrgica, en la medida en que ayude a vivir y expresar el misterio que se celebra (3).

Una de las principales funciones de la música es establecer, para el ser humano, la comunicación con lo sobrenatural. El canto tradicional de un pueblo es el testimonio directo de la íntima conexión entre lo que canta ese pueblo y su experiencia de Dios.
El canto litúrgico es, por consiguiente, un camino para el encuentro entre Dios y la humanidad, pues tiene poder de transformación, tiene fuerza y sentido, tiene capacidad de mediación.

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(1) UNIVERSA, Cf. Laus: La música en las celebraciones litúrgicas cristianas, 8.2.
(2) BABURÉS, J.: El cant, participacio en la liturgia", en AA.VV., III Congrés liturgia de Monserrat, CPL, Barcelona 1993,  pp.357-358.
(3) Sacrosanctum Concilium (SC)116; Musicam sacram (MS) 6, pp.27-36.

 

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Ando buscando cantos para la Iglesia y para un grupo de oración. Se lo agradezco de corazon si me mandan algunos. Dios les pague y los bendiga siempre.

Romeo

 

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