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Inma Eibe: «Una monja es un bicho raro»

Ana del Barrio en "El Mundo"

ENTREVISTA EN EL DIARIO «EL MUNDO» CON INMA EIBE, RELIGIOSA CARMELITA DE VEDRUNA Y MIEMBRO DEL GRUPO MUSICAL AIN KAREM

(Ana del Barrio, en El Mundo). A los 16 años escuchó la llamada de Dios. Esta carmelita se aferró a la guitarra y a la música para difundir la palabra del Señor. Admite que la Iglesia tiene que evolucionar y pide mayor igualdad entre mujeres y hombres.
Nace en San Fernando (Cádiz) hace 37 años. A los 19 ingresó en la orden Carmelita de Vedruna. llegó a Madrid en 1999 y trabaja en un centro de día y en un Colegio Mayor. Nunca ha llevado hábito ni quiso retirarse a la vida contemplativa porque para esta religiosa es fundamental el contacto con las personas. Tiene un grupo de música, Ain Karem, y toca en colegios y parroquias. Considera que todo ser humano tiene una dimensión espirltual, que está cada día más olvidada. «No hay una receta. Experimentar la fe sólo es posible a través del encuentro con Jesús. Hay que alimentar la relación».
  Se siente un bicho raro, una rara avis que nada a contracorriente, una evangelizadora que predica su fe en el desierto. En los tiempos de facebook, del consumismo compulsivo y del auge del laicismo, ella decidió meterse a monja. Pero Inma Eibe no abrazó la religión con el fin de llevar una vida contemplativa, sino para pasar a la acción: es enfermera, teóloga y también forma parte del grupo musical Ain Karem, que ya va por su quinto CD –dos de ellos, Alégrate y Según tu palabra han sido editados por San Pablo–. Esta monja sabe que no corren buenos tiempos para los religiosos y añora la época en la que ser sacerdote era una vocación que estaba bien valorada.
«Ser creyente es extraño hoy en día. Es difícil encontrar gente que quiere vivir su dimensión de fe, que ha descubierto que Jesús es algo importante en sus vidas. Nosotras, como religiosas, tenemos las dificultades de cualquier creyente. Antes ser sacerdote y religioso estaba bien visto y eran admirados. Ahora somos esos bichos raros». Esta gaditana, de 37 años, se considera una mujer corriente y, con su discurso y la pasión que pone en él, intenta desmontar los tópicos que siempre han acompañado a las monjas: ni está aburrida ni se metió a religiosa de manera obligada ni su forma de vida es antinatural.
«Soy una mujer normal que vivo mis votos porque es lo que me hace feliz. He tenido la experiencia de Dios, deseo que sea el centro de mi vida, el único. Y eso lo manifiesto en un trabajo al servicio de los más necesitados», relata con convicción esta carmelita.
Pero, ¿a qué se dedica una monja en esta época de crisis económica? Inma compagina su trabajo como enfermera en un centro de día con sus labores en el equipo de gestión del Colegio Mayor Vedruna en la Universidad Complutense.
Amarrada a su guitarra, la música ha sido su trampolín para aproximarre a Dios y acercar su palabra a los fieles. Empezó como un hobby con la recopilación de cantos religiosos. Tímidamente, los componentes del grupo comenzaron a componer sus propias canciones y dieron el salto a grabar su primer CD.
Sin duda, es una mujer de su tiempo y, por este motivo, considera que la Iglesia tiene que evolucionar: «Hay cosas que me gustaría que cambiaran dentro de la Iglesia. Percibimos que algunas celebraciones son aburridas y que en ellas no hay diálogo. Pero nosotras intentamos que los jóvenes tengan la experienda de una comunidad más participativa, que acoge a todos».
Cuando se le pregunta si la Iglesia tiene comportamientos machistas, no duda ni un segundo la respuesta: Sí «Me gustaría que el liderazgo de la mujer en la Iglesia evolucionara y que el varón y la mujer tuviesen un papel más igualitario», argumenta.
Por eso, desde su labor diaria, intenta luchar poco a poco por defender los derechos de la mujer: Primero, con formación, «ya que antes los teólogos eran sólo hombres». Segundo, procurando que las ceremonias religiosas sean más cercanas. Y, tercero, fomentando un cambio en el discurso de los católicos: «Cuando se utiliza un lenguaje exclusivamente masculino se nos invisibiliza. A mí me ha pasado de ir a una celebración donde sólo había 20 señoras y el sacerdote dijo: “Queridos hermanos”. Entonces, piensas: “¡Eh, que todas somos mujeres: queridas hermanas!”. Para nosotras es fundamental decir nuestra palabra y decirla como mujeres».

 

Fuente: http://blogs.periodistadigital.com/sanpablo.php/2011/01/27/inma-eibe-luna-monja-es-un-bicho-raror

 

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