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Misas a ritmo de rock

Vida Nueva

(Vida Nueva) Una Eucaristía celebrada en Tortosa a ritmo de rock y rap ha desatado múltiples comentarios: ¿irreverente?, ¿atrevida?, ¿actual?, ¿oportuna?, ¿necesaria?… Recogemos las opiniones del sacerdote Manuel G. López-Corps, profesor de Teología Sacramentaria en la Facultad de San Dámaso (Madrid) y del P. Jony, sacerdote y rockero.

Para López-Corps, no cabe duda de que “el canto nos adentra en el misterio que celebramos“, pero también nos recuerda que “en su ejecución hay que observar las normas relativas a la música en las celebraciones, que son acciones de toda la Iglesia, y no de un grupo privado”. Por su parte, el Padre Jony, que es el promotor de la Misa rockera de Tortosa cree que “Jesús es para todos” y “también es para los más jóvenes, para los rockeros, para los raperos“, por lo que “si no se transmite el mensaje de Jesús en un lenguaje adecuado a lo que hoy se está viviendo, no está llegando a las personas y la Iglesia no cumple su misión”.

Manuel G. López-Corps piensa que, al margen de las valoraciones que pueda suscitar la Misa rockera, este hecho “bien pudiera dar pie para una reflexión sobre el desafío que supone evangelizar a través de la música“. Por otro lado, considera que habría que superar la costumbre de “reducir la celebración cristiana a la Misa”, pues “hay otras muchas celebraciones de la Palabra de Dios donde caben expresiones orantes y religiosas que no tienen su lugar en el esquema celebrativo de la Misa“.

No obstante, el profesor de la Facultad San Dámaso llama la atención sobre la finalidad que tiene cada uno de los elementos de la liturgia y el uso que se hace de ellos. Por ejemplo: “Los vasos sagrados y las vestiduras litúrgicas deben ser siempre las propias de la celebración, y los lugares sagrados han de ser respetados según su función”, explica López Corps. Concluye con el deseo de “que no acabe la guitarra sobre el altar, sino el corazón de los creyentes, rockeros o no, con una entrega constante al Señor y a los hermanos“.

El Padre Jony, artífice de esta Misa rockera tan comentada, asegura que, ante todo, “lo que me preocupa es cómo salen de la Eucaristía los que han acudido. Si han vivido lo que hemos celebrado, si se han encontrado con Dios, si realmente salen con esperanza e ilusión”. Explica cómo surgió la iniciativa de hacer esta celebración: “La Corte de honor de la Virgen de la Cinta, con motivo de su centenario, me pidió celebrar una Misa para los más jóvenes”.

Según el sacerdote, “la Misa rockera celebrada tiene las partes y elementos de la Misa, con cantos, luces, símbolos e imágenes más propios de los lenguajes juveniles” y recuerda que “en España tenemos algunos referentes, como la Misa rociera o la Misa baturra. También tienen las partes y elementos de la Misa, pero con cantos, bailes y trajes de su cultura”. El P. Jony está convencido de que “nuestros jóvenes necesitan impactos de fe“, por lo que lanza una pregunta y un reto: “¿Alguien se atreve a criticar una iniciativa que llena las celebraciones, y, sobre todo, las llena de jóvenes? Si alguien sabe hacerlo mejor, que lo haga“.

Publicado en el nº 2.704 de Vida Nueva. www.vidanueva.es 

 

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