Artículos

Nacimiento y desarrollo del Espiritual Negro

Gonzalo Ortega

La historia del afroamericano, sus sufrimientos, esclavitud y peregrinar por el continente Americano comienza en el año 1619, cuando un cargamento de 20 africanos es llevado a Virginia por los holandeses. Éstos, llegados en el mítico Myflower, abandonaron su país para buscar mejor fortuna y poder desarrollar sus creencias religiosas, prohibidas no sólo en Holanda sino en el conjunto del "viejo continente".

Desde 1619 hasta 1871, año en el que es abolida la esclavitud, se comercializaron 8.500.000 afroamericanos en América del Norte.
Los pobladores y conquistadores de la Nueva Tierra prometida provenían de distintos países (Holanda, Inglaterra, España, Francia...). Su cultura y religión eran diferentes, al igual que los africanos capturados, que pertenecían a países, tribus y clases sociales muy diferentes.
 Los europeos esclavizaron hombres y mujeres del norte y de toda la costa atlántica de África. Tanto reyes como artesanos trabajaban y eran maltratados junto con guerreros y santones procedentes de distintas tribus y localizaciones geográficas.

El elemento en común de todos los capturados y esclavizados era el sufrimiento, que expresaban a través de los Calls ("llamadas"), mediante gritos y lamentos de desconsuelo en los que se desahogaban en medio de su mísera situación e invocaban una mejor suerte. Estos "lamentos" se producían en el trabajo y en las reuniones de carácter religioso (meeting camps), utilizando formas rítmicas elementales de clara ascendencia africana. Aunque, en principio, el hombre blanco las prohibió por miedo a insurrecciones, poco a poco y a modo de un antiguo stajanovismo, fue permitiendo e incluso fomentando su práctica, pues se dio cuenta de que estos ritmos incrementaban la producción en sus tareas.
 Los ritmos que se utilizaban permanecen y transmiten por "la memoria" y sus formas son distintas dependiendo de la zona de origen de los esclavos, pero hay que considerar que en África Occidental la música se utiliza para manifestar las emociones y los estados de ánimo.
La desesperación, la soledad, el abandono,... son los contenidos más repetidos en las primeras canciones interpretadas por los afroamericanos.
Posteriormente, estos temas se mantendrán, pero los ritmos que se desarrollan se hacen más lentos, y utilizando la expresión to feel blue ("sentirse deprimido") nacer,... el Blues, ya en el siglo XIX.

La enorme distancia que existía entre las creencias religiosas del hombre blanco y del hombre negro supuso que los ritmos africanos se prestasen, inicialmente, tan sólo a recoger los sufrimientos humanos de la vida diaria.
Hay que esperar a finales del siglo XVIII para escuchar las primeras interpretaciones de ritmos africanos con mensajes bíblicos.
La Iglesia Anglicana envió Pastores para la evangelización de los oprimidos. Los colonos se oponen a pesar de que en los primeros tiempos los predicadores justificaban la suerte del esclavo y el predominio del blanco. Pero a medida que pasa el tiempo, los responsables de las Iglesias Baptista, Presbiteriana y Metodista se acercan a la comunidad de esclavos trasmitiendo las enseñanzas de la fe cristiana, basada fundamentalmente en la esperanza. Sus claros y sencillos mensajes, unidos a las creencias ancestrales de los esclavos, se trasladan a la música concretándose en la repetición de las estrofas más impactantes, coreadas por la comunidad y recitadas por el predicador.

Mediante la utilización de la música de África Occidental y los himnos Anglosajones se logra reflejar musicalmente las circunstancias del colectivo de esclavos, consiguiendo ser el medio más eficaz de dar libertad a sus emociones.
Textos bíblicos acomodados por los propios esclavos, combinación de ritmos africanos y anglosajones improvisados e interpretados de forma desgarrada por los predicadores en los templos y contestados por los fieles, configuran el nacimiento del espiritual negro.
Estos cantos, que tienen su origen en los templos, se desarrollan en los camps meeting, reuniones de carácter religioso, en donde, en fechas especiales, se congrega un cada vez mayor número de negros para dialogar sobre sus credos e interpretar sus canciones.
La situación de los esclavos, el ambiente de éxtasis y las nuevas creencias desembocan en reuniones musicales que rozan la histeria y el espíritu del poseído.
La interpretación del Reverendo es contestada con exaltación del pueblo. Se improvisa, se baten las palmas y, en el momento de mayor éxtasis, se baila desenfrenadamente en círculos golpeando el suelo con los pies.
Al día siguiente vuelta a la esclavitud olvidada por unas horas.

EL GOSPEL

Desde finales del siglo XVIII la expresividad musical de los espirituales negros trasciende el círculo de los esclavos.
 Los templos en donde se interpretan son visitados ahora por blancos que, llamados por la curiosidad, se acercan para conocer esa nueva forma de hacer y de sentir la música y las enseñanzas del Evangelio.
Tras la abolición de la esclavitud, y ya en el período de Reconstrucción, en el último tercio del siglo XIX, se hace partícipe de esta música al conjunto de la sociedad. Para ello se dulcifican las formas más arcaicas de interpretación, se tienen más en cuenta las armonías europeas y la música ancestral se armoniza y se pauta.
Las interpretaciones se podrán hacer siguiendo cada voz la línea melódica que le corresponda en el pentagrama, en los que los espirituales se han codificado.

 Esta mayor popularización de los espirituales no significa perder sus orígenes, pues su éxito se debe a la forma de cantarlos, a transportar el "alma" del negro a la música, cuyo fondo se encuentra entre el lamento y la oración.
Esta forma más universal de interpretar los antiguos espirituales negros y de crearlos a partir de esas nuevas pautas nos adentran en el Gospel, que goza de tal aceptación que, a partir de 1870, la comunidad negra comienza a explotarlos comercialmente.
En 1871 el director de la universidad para negros Fisk School reúne a los mejores cantantes de dicho centro para crear un coro y llevarlo primero a las regiones de Alabama y Missouri y, posteriormente, a los distintos Estados de la Unión para obtener fondos que le permitan mantener su Universidad. Visto el éxito del coro de esta Universidad, se crean los del Hampton Institute, Tuskegere Institute, etc.
 Las Iglesias metodista y pentecostal desarrollan un gran número de himnos para ser interpretados durante las celebraciones, pero será la Church of God in Christ de Charles Mason la que traerá la renovación de los cantos religiosos; en 1895 introduce instrumentos en las iglesias e incorpora ritmos de Blues, Ragtime y Jazz en sus nuevas composiciones.

Ya en el siglo XX, en la década de los años 30, se crea la Convención Nacional de Gospel. A partir de ese momento cobra relevancia el Solista en los Himnos religiosos; entre los años 40 y 60 se vuelve al Gospel Coral, otorgándose gran importancia a las coreografías llamativas propias del Pop Art. Desde entonces, los ritmos del Gospel se incorporan al desarrollo de la música profana, llevándolos hasta el Soul y encumbrando a las grandes estrellas que lo interpretan, como fueron, entre otras, Tramaine Hawkins o Aretha Franklin.

 

Han comentado sobre este artículo:

Hace ya varios años leí un hermoso libro llamado "Raíces" que como muchos saben relata la vida de un esclavo negro africano que nunca perdió la esperanza de ser libre. En este libro se esboza el nacimiento de la religiosidad de los esclavos negros, pero no queda claro como se origina, aunque por cierto, no es la temática central. Este artículo responde un poco a esta inquietud, pero queda claro que puede ahondarse mucho más.

Juan

 

Insertar comentario

Versión para imprimir

Recomendar a un amigo

2008 © San Pablo Comunicación SSP